Diario de ruta

Tras despedirme de Ariel puse rumbo Paraguay. Un bus me dejó en Ciudad del Este en poco más de dos horas. La mayor parte de la duración del viaje fue por los trámites del pasaporte y por la aglomeración que se formó por las obras de un puente.

Ciudad del Este no tiene apenas nada que ver. Es una ciudad usada para las compras. Mucha ida y venida de gente cargando muchas bolsas. Los argentinos vienen aquí sobre todo a comprar cámaras fotográficas y coches, entre otros. Les compensa más adquirirlo en Paraguay incluyendo el viaje que hacerlo en su país.

La mayoría del tiempo estuve en la estación esperando mi bus. Durante el cual mientras charlaba con una brasileña mochilera un chico marsellés acudió pidiendo ayuda. Al parecer se había separado de su chica del viaje y se quedó su tarjeta de crédito. Y los dos sin móvil. Y ella sin dinero en efectivo rumbo a Encarnación y Asunción. Pudimos agarrar algo de wifi, escribirle por facebook, y tras muchas esperas, poder llegar a un acuerdo.

Subí al bus nocturno dirección Asunción por 9€. Cuatro horas de viaje. Al llegar eran las tres de la madrugada, así que decidí dormir en la estación como muchos otros. Empezó a clarear y me puse en marcha hacia el albergue. Fue un largo y lindo paseo, pues comenzaba a amanecer y la ciudad despertaba en lunes.

La conversión de moneda es algo complicada. 1€ -> 5400 guaraníes.
El albergue en el que residí (El Jardín) mientras esperaba la llegada de un amigo me salió 47.000 guaraníes. 8,7€ la noche con piscina y desayuno incluido. Se nota la bajada de precios respecto a Argentina. Por ejemplo, almorcé tres empanadas caseras grandes y un vaso de zumo natural por 9500 guaraníes (1,76€). En el Mercado 4 puedes encontrar una hamburguesa completa por 5000 guaraníes (0’90€). En este ferial es donde se rodó la famosa película Las 7 cajas. Es un mercado enorme, muy frecuentado, en el que me perdí varias veces y con alto nivel de ofrecimiento por los vendedores conforme pasas. Muchos alimentos, tecnología, ropa, calzado y artesanías.

Mercado 4
Mercado 4

En el hostel volví a hacer buenas amistades. Probé el zumo de guayaba y preparamos gazpacho andaluz y tarta de verduras. Los días fueron marcados por un vaivén de calor extrema y lluvias torrenciales.

Cuando llegó mi amigo, pude quedar con él y me consiguió un contacto couchsurfing. Me trasladé a la zona rica de la ciudad. Es muy notable el salto de la clase baja a la alta. Apenas hay clase media, y según veo y me cuentan, luchan con uñas y dientes para no entrar en la precariedad. Muchísima gente descontenta con la política actual, y un presidente, según muchos paraguayos, dictatorial.

Asunción
Contraste de viviendas

Asunción, siendo la capital del Paraguay, tiene muchas calles levantadas, mal asfaltadas, obras sin terminar y tráfico muy loco. Cuando la lluvia aparece, debido a los malos desagües, muchas avenidas se inundan y se convierten en ríos. Es una ciudad con mucho verde y pinta más un pueblo que una ciudad grande, sólo residen un millón de habitantes. Aún así, es de los países latinoamericanos con mayor crecimiento en los últimos años. También los mosquitos son más frecuentes que en otras zonas y aparecen durante todo el día.

Con tantas cosas en contra y pocos paisajes deslumbrantes, ¿para qué venir entonces? Por su gente. La mayoría de ella tiene una honradez casi intrínseca, culturas peculiares, historias interesantes que contar y simpatía para dar.

El chico que me acogió, Marius, me llevó a conocer la zona. Visitamos un bar acoplado en una antigua estación de tren y acudimos a una fiesta electrónica en el local Cactus. El fin de semana en Asunción es bastante movido, y muchísima gente sigue la fiesta hasta altas horas.
Con mi amigo, su novia y familia recorrí la Costanera. El río Paraguay, visita a la playa y paseo en barco incluido, además de preludios de carnaval por las calles. Disfrutamos de caipirinhas y cervezas locales en un lindo bar en las alturas de la ciudad y cenamos el típico lomito árabe (lo que en Europa conocemos como kebab). Y justo la última noche que tenía planeada pasar en Paraguay antes de partir haciendo dedo a Bolivia, conozco a un chico que en tres días sale en coche hacia allá, así que retraso mi salida.

Bahía del río Paraguay
Bahía del río Paraguay
Pasaron los días y finalmente el chico canceló su viaje. La previsión del tiempo era malísima, muchas tormentas a la par que calor. Me informé para hacer dedo y resulta que hay pocos camiones que salgan y además no llegan a Bolivia, se quedan en Filadelfia o Loma Plata, colonias Menonitas (parecido a los Amish). Hay más de mil kilómetros de recorrido, mucho desierto y poco que ver de por medio, así que decidí pagar el bus. 300.000 guaraníes (55€), y veinticuatro horas de viaje (desayuno, almuerzo y cena incluidos en el bus) para llegar a la primera ciudad de Bolivia, Santa Cruz de la Sierra.

2 comentarios sobre “Diario de ruta

    1. Los Amish son más estrictos. Rehúsan totalmente de la vida moderna, mientras que los Menonitas sí que se integran en cuanto a tecnologías. A partir de una edad un menonita decide si seguir con su “grupo” o alejarse; conocí a un par de chicos descendientes de menonitas que hacían su vida normal en Asunción, a un Amish es imposible encontrarlo fuera de su zona.

      En cuanto al físico, los menonitas nunca se dejan barba, los Amish sí hasta que se casan 🙂

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